Hoy Joaquín Morales Solá predice que el NO de Cobos terminó con una forma de gobernar. Se refiere a la forma de gobernar a base de caprichos y no de razones, a base de negros y blancos, y no grises. Pero ¿se puede predecir semejante cosa?.
Si este gobierno lo hubiera querido hacer bien, el conflicto se hubiera solucionado hace meses, en base a negociación e inteligencia. Pero no, las cosas para los Kirchner no se solucionan así, sino de otra forma: siempre tiene que haber un culpable, y ese culpable tiene que pagar los platos rotos.
Para Morales Solá, esto estaría por terminar. Pero es muy difícil tener esta visión tan optimista, cuando pasaron meses de cabezas testarudas y ordenes hegemónicas que debían cumplirse a rajatabla.
Esto cambió estos últimos días, cuando no solo Cobos, sino también Senadores, Diputados, Gobernadores e Intendentes, comenzaron a decir NO: hasta acá llegó mi amor.
Pero hay un problema. Esta administración acaba de comenzar y nadie sabe qué va a pasar en los próximos 3 años y medio que quedan, si estos primeros siete meses fueron tan intensos y por un problema tan minúsculo como una retención. Y todo esto bajo el fantasma de la inflación y los cortos siete a diez años que la Argentina viene cumpliendo en su ciclo de crisis económicas.
La forma de gobernar debe cambiar, porque sino cambia, a toda la Argentina y a los argentinos, lamentablemente, nos va a ir mal. Y esta decisión está en manos de dos personas: Néstor y Cristina Kirchner.
