Argentina y sus políticos: demasiado amor, demasiado odio

Martin Varsavsky, publica en su blog esta idea muy argentina, de que todo tiene que ser blanco o negro. Y que encima, si a principios de una década piensas que debe ser blanco, cuando termina estas seguro que tiene que ser negro.

Argentina y sus políticos: demasiado amor, demasiado odio, es un post no muy largo, que explica desde la visión de un argentino viviendo en España, los enamoramientos (para luego convertirse en odio) que tenemos los argentinos frente a las políticas económicas. Y cómo en 4 décadas hemos probado prácticamente todo y bien en extremo. Recomiendo leer también los comentarios, ya que enriquecen la nota y casi no tienen desperdicios.

Esto me hace recordar a mi última clase de economía. Una compañera le preguntó al profesor si se venía otro corralito. Este le dijo que él no hacía futurología gratis, pero que no se olvide que hace menos de 20 años este país tuvo hiperinflación. Y no después de una segunda guerra mundial, como le pasó a Alemania.

Argentina es el país de los amores extremos, que no aprende que el término medio ayuda a una mejor convivencia y a no tomar decisiones apresuradas. Término medio no significa indecisión, significa plantear los temas y hallar soluciones en frío, usando la cabeza y dejando de lado el corazón. Tomar decisiones para el futuro de un país no debe ser Boca-River.

Algunos comentarios destacados del post:

SandMan – Mayo 17, 2008 9:43 pm – #

Yo no conozco mucho sobre Argentina, pero sí que creo que puede ser que haya algo de razón en el comentario. Aquí en España los argentinos tienen fama de ser muy vendedores de humo, muy impulsivos, exactamente lo que comentas…, un poco ilusos o inocentes con sus ideas. Defienden sus posturas de forma demasiado vehemente y creen que las cosas o son blancas o son negras pero también hay otros colores. Todo tiene su parte positiva y su parte negativa y todo llevado al extremo acaba siendo negativo porque no hay nada que sea perfecto, por eso están muy bien los términos medios y yo estoy en contra de los sectarismos y de los iluminados con cuatro ideas infantiles que puedan sonar muy bien pero con graves consecuencias a medio o largo plazo. Las cosas son lo que son y no lo que nos gustaría que fueran y cuando perdemos la visión de la realidad nos damos el batacazo, porque al fin y al cabo hay lo que hay y no más.

Pero como he comentado al principio, yo de Argentina no conozco prácticamente nada…, los españoles somos toreros, pero yo en varias ocasiones que he estado en algún encierro cuando veo el toro salgo corriendo :-) .

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Mariano – Mayo 18, 2008 12:41 am – #

MV, el problema de Argentina (a diferencia de España) es que aún no definió un modelo de desarrollo. Saltamos de un modelo a otro y nos enamoramos y desenamoramos cuando nos damos cuenta que el modelo no es sostenible.

España hoy discute otras cosas: las diferencias son menores entre el PP y el PSOE porque el modelo de desarrollo ya está definido. Saben donde queda el Norte. Argentina desde la vuelta a la democracia no encuentra el Norte. No tiene un plan de largo plazo y con los dirigentes que tenemos tampoco creo que lo tengamos en algún momento.

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Leonardo – Mayo 18, 2008 4:33 am – #

Es muy cierto lo que decís, Martin, pero Argentina no está sola en el mundo y muchas veces a sido víctima del rol que se le dio en el mundo, desde afuera. Creo que además de ser críticos, tenemos una visión ingenua de los poderes mundiales, no se nos ocurre pensar que desde afuera también pueden estafarnos o manipularnos.

Mendez (por cábala no lo nombro, lo siento) era un peón de Bush padre y actuaba como tal. En ese momento Argentina era “el buen alumno” de las políticas dictadas por el más acérrimo think tank neoliberal, y Mendez estaba allí para vendernos ese proyecto. Nótese que no traigo a colación el si fue exitoso o no. Simplemente que respondía a una poderosa influencia extranjera. Eso estaba claro como el agua y ni el propio menemismo de hoy lo desmentiría.

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Marilín – Mayo 18, 2008 8:40 am – #

Es algo muy cierto. Yo creo que no se debe sólo a causas “pasionales” sino que también falta mucha educación política, económica, histórica. Si alguien no entiende las diferencias entre los modelos político-económicos y poco sabe de historia argentina, lo único que queda como criterio para votar es el “me cae bien/no me cae bien”.
Justamente por eso la historia se repite, no hay aprendizaje social de las experiencias colectivas pasadas.

Hay más, pero no voy a poner todos cuando pueden leerlo directamente desde la fuente original ;)

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