Varias veces me puse a pensar que es esto de la distribución de la renta (o el ingreso) y la pobreza. Por qué acá en Argentina, la distribución del ingreso pasa por sacarle a los ricos para darle a los pobres (algo así como un Robin Hood). Mientras que en los países desarrollados (países con mínima pobreza) esto no es necesariamente así.
Por qué entonces, ellos están desarrollados y no tienen pobres, y nosotros somos del subdesarrollo y tenemos un monton de personas que se nos mueren de hambre. Si nosotros le sacamos a los ricos y le damos a los pobres.
Quizás acá podría entrar la diferencia entre crecimiento, desarrollo y progreso. Palabras que parecen muy parecidas y que en este país se confunden muy seguido:
Crecimiento es lo que nos pasa ahora a nosotros. Cada año que pasa, producimos como país más que el anterior, lo que se traduce en números como el crecimiento del PBI per cápita (o por habitante). Crecemos mucho, mucho más que cualquier país desarrollado, a lo que muchas veces se le llama, a tasas asiáticas.
Ahora, ¿que le representa a la población en general, este crecimiento?. Si el crecimiento se queda solo en eso, en un lindo numerito, al argentino promedio no se le traduce en nada. O por lo menos, no le modifica su mediano y largo plazo.
El plan de este país es sacarle a los que están ganando con este crecimiento y dárle un porcentaje a los que menos tienen: los pobres. Pero esta estrategia: ¿resulta en el próximo paso: el desarrollo?.
El desarrollo económico -a diferencia del crecimiento que es un avance cuantitativo- es un cambio cualitativo. Es el paso de una economía simple, a una economía más compleja, como podría ser de una economía escencialmente agrícola, a una industrial. Pero para que este cambio resulte, es necesario de algo más que solo crecer: cambios estructurales, tanto en lo económico, como en lo social y lo institucional.
Si alguna vez logramos eso, hablar de un desarrollo, podremos entender el tercer paso: el progreso económico. Este incluye a los valores éticos y morales. Un ejemplo puede explicar mucho mejor este concepto: el incremento de industrias bélicas o contaminantes, sin duda pueden significar un crecimiento o un desarrollo, pero no necesariamente un progreso.
Para alcanzar el desarrollo y el progreso económico, hace falta mucho más que darle alimentos y dinero a los pobres. Hace falta invertir en educación. El capital de un país es la educación.
El nuevo plan del gobierno para distribuir el ingreso tiene como prioridades construir hospitales y centros de salud, así como la construcción de viviendas populares y caminos rurales. Y… ¿dónde está la educación?.
También me puse a pensar. Yo, como ciudadano, como me puedo cerciorar que se esté utilizando ese dinero para esos hospitales, viviendas y caminos. Ya me veo, de ahora en más, cualquier obra pública que hagan van a decir que se hace gracias a las retenciones. ¿Y el resto de los impuestos?. Se los comió el cuco.
Argentina, ¿podrá aprovechar este magnífico crecimiento para desarrollarse?. Por el momento parece que no. Pero espero que el tiempo me contradiga.
Bibliografía
Historia Económica Mundial. Rondo Cameron. Alianza Editorial.
Un Trackback
[...] lo que yo me pregunto es ¿Dónde es la redistribución social de la que tanto [...]