
Yo no escuché el último discurso presidencial, ¿por qué? porque simplemente ya no los puedo escuchar. En general me dan bronca, siento que me mienten todo el tiempo, que dicen y cuentan un mundo perfecto, pero en los hechos hicieron y hacen todo lo contrario.
Pero parece que no soy el único. Hoy Martín Caparrós publica en su columna de Crítica de la Argentina, la contradicción permanente entre la izquierda que proclaman los Kirchner, y el capitalismo (bien menemista1) que aplican en sus hechos. La contradicción entre lo que condenan hoy (como el asesinato de Kosteki y Santillán) y no repudiaron en su momento (para poder llegar a la presidencia). El pequeño cambio al citar Marx, para no quedar ante la “farsa” de su gobierno.
«La verdad, hay días en que los escucho y me sube la mostaza. ¿Será posible que nos sigan tomando por tarados? ¿Por nabos a los que se les puede decir cualquier verdura? ¿Por desmemoriados descerebrados desechitos?»
Y finaliza su reflexión con:
«A veces los entiendo: es cierto, sería tan bonito que alguna vez, en algún futuro posible, sus acciones se parecieran a sus palabras.»
Lamentablemente yo creo que en unos cinco, diez años, el gobierno de Kirchner va a ser como el de Menem. Nadie los votó, nadie los quiso, nadie se dio cuenta de lo que hacían. Y decir “Kirchner” va a ser una cuasi mala palabra, que solo unos pocos se van a atrever a decir. Sin embargo, nos vamos a preguntar, ¿cómo hicieron ese hombre y esa mujer, para ganar dos elecciones y gobernar este país por más de ocho años?.
Sinceramente, a mi me encantaría que la cosa fuera diferente. Todavía le quedan tres años y medio de gobierno. Espero ansiosamente el famoso cambio antes que el barco se vuelva a hundir.
La columna completa de Caparrós: En honor a la famosa Memoria.
Vía | eblog
- Toda mi vida pensé, y cada vez me convence más, que lo que en Argentina se llama capitalismo, es una idea arcaica en el mundo que dejó de existir a principios del siglo pasado, cuando apareció Keynes y su Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero. Con el agregado que el capitalismo argentino incluye la corrupción permanente y los arreglos económicos con grandes grupos empresarios formando cuasi monopolios. Eso no es capitalismo. [↩]